La consejería tiene como uno de sus principales objetivos el promover la autonomía de las personas respecto a su ambiente social, profesional y cultural. Intenta asistir a las personas, parejas y familias en la identificación de los factores que estén sofocando o deteniendo su crecimiento y desarrollo integral y, en colaboración, se buscan estrategias de cambio que promuevan una vida familiar más plena y abundante.
Brinda herramientas a las personas, para que puedan afrontar situaciones que producen alteraciones en la dinámica familiar. Proporciona herramientas en el “aquí y ahora” que permiten un adecuado afrontamiento de aquellas situaciones difíciles, a través de un análisis de cuáles son las necesidades y cuáles son los recursos personales y sociales del entorno que se pueden movilizar.

La ayuda que se pretende dar no está en el “consejo”, sino en la habilidad de enfocar un problema mediante preguntas, para que en la persona se produzca un proceso de reflexión hacia el problema que causa la crisis. En otras palabras, la idea es ayudar a los pacientes a tomar decisiones acerca de una situación que produce un problema en su vida. Estas decisiones deben ser tomadas de forma voluntaria e informada.

El principal elemento de una terapia eficaz es un diálogo que no vulnere la autonomía ni la libertad del paciente.